Tener un hijo enfermo, es según mi propia experiencia, una de las cosas mas angustiantes para un padre. Mas aún si este hijo es pequeño y no te puede decir con certeza que es lo que le sucede o que es lo que le duele.
Verlos decaerse y perder esa enegia intrínsica a los niños, es dificil y uno se angustia y preocupa por saber que tiene, e intenta de hacer todo lo posible porque se mejoren.
Como padres, con mi esposa nos ha tocado pasar experiencias bien complicadas con nuestros bebes. Desde verlos caer en crisis convulsivas producto de la fiebre (ambos tienen una especial facilidad a realizar convulsiones febriles, que heredaron de mí), verlos en la UTI de una clínica llenos de cables (que creo que es una de las imágenes mas terribles que tengo guardada en mi mente), o ver a uno de mis pequeños debajo de la cocina volcada y correr a sacarlo rogando para que la tetera de agua caliente que habia arriba no le haya caido encima… o prestarnos para sujetarlos cuando les realizaran un examen especialmente doloroso y verlos llorar mirandonos como diciendo “mira lo que me estan haciendo”… estar a su lado vigilandoles la fiebre, haciendo todo por que se les baje… o simplemente quedarnos velando sus sueños cuando les ha tocado estar hospitalizados.
Porque como padres debemos pasar momentos muy complicados, ser padres no es facil… nadie nos prepara para serlo… y cuando nuestros hijos caen enfermitos o con alguna emergencia médica, uno puede tener muchos conocimientos médicos o puede saber que quizas lo que tiene no es tan serio… pero como son tus hijos, uno se preocupa de manera distinta e incluso piensa en que feliz cambiaria el lugar con ellos en el sentido de que preferiria ser yo quien estuviera enfermo o sufriendo sus dolores e incomodidades… y no se trata de ser sobreprotectores… sino que amor de padres es asi… porque da todo… porque son tus hijos y son parte de ti.
jueves, marzo 23, 2006
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