miércoles, abril 25, 2007

Mi gente... mi vida... mis amores... (3ra Parte)

Mi padre: Iván Eugenio

La relación con mi padre ha sido siempre complicada, hemos estado distanciados bastante tiempo por básicamente incompatibilidades de carácter y diferentes maneras de pensar y reaccionar frente a muchos temas, ademas de algunas discusiones que tuvimos por asuntos familiares.

Siempre he tenido una dualidad de emociones con respecto a él, llegue a temerle mas que respetarle... y resentí mucho el no haber podido contar con él en muchos aspectos de mi vida en que me hubiera gustado que estuviera... pero también nunca he dejado de quererlo y de pensar en él.

Nunca he logrado entenderlo bien, su carácter es machista, duro y autoritario... fruto, creo yo, de su formación militar y del carácter de mi abuela. No se deja pasar a llevar en lo mas mínimo por nadie, y es poco dado a expresar lo que siente abiertamente... quizás producto de su misma formación, aunque lo compensa con una gran habilidad con la escritura: componiendo cartas, cuentos, versos y poesías con gran carga emocional.

Es excelente ajedrecista (y estratega), y creo sinceramente que también es el mejor Enfermero que haya conocido jamás, y que sus habilidades en ese ámbito eran asombrosas (y no lo digo porque sea mi padre). Siempre creí que debió haber seguido con ese camino en vez de cambiarse al área informática... pero creo que lo quiso dejar atrás luego de su salida de las Fuerzas Armadas para dar un giro de 180 grados en su vida.

El período de la separación de mis padres fue una etapa dura, pero que casi no viví, ya que me aislé totalmente del mundo en una actitud muy egoísta pero necesaria para mí en ese minuto... ya que coincidió con mis últimos semestres de carrera y el comienzo de mi vida laboral, y opté por abstraerme de todo (como diría mi madre: saque a relucir el lado autista de mi personalidad) y decidí enfocarme en terminar mis estudios y mi trabajo... no se si eso estuvo bien o mal, a estas alturas ya no me lo cuestiono... sólo sentí luego no haber estado mas al lado de mis hermanos en una etapa complicada para todos, quizás necesitaron de un hermano que estuviera con ellos... y no uno ausente.

Luego de esta época tuvimos un distanciamiento mayor con mi padre al que ya existía desde hacía varios años... el que se fue acentuando cada vez más por varios motivos. No nos hemos visto mucho desde entonces, sólo cuando nacieron mis hijos y los fue a conocer a la clínica... o en alguna de las ocasiones en que han caído enfermos y he tenido que hospitalizarlos. O cuando le pedí me invitara a su casa para que viera a mi hijo mayor...

Y la verdad es que lo extraño.... extraño su presencia... ya no tanto por mi porque no se puede recobrar de golpe años de ausencia y de diferencias, y no es la idea... yo tome mis decisiones y el las suyas... pero lo extraño por mis hijos, porque me gustaría que tuvieran un abuelo presente en sus vidas... no uno al que ni siquiera recuerdan haber visto alguna vez. Llevo años esperando una llamada para preguntarme como están el Alejandro o el Fernando... por saber como están y como crecen y conocer sus logros día a día... porque me siento mal al ver que el padre de Eliana es el único de los abuelos (hombres) que siempre llama y siempre va para la casa, y que es el único que se interesa por ellos... porque los niños crecen. Porque quiero y necesito que este presente en las vidas de ellos y que le conozcan y compartan con él... pero también quiero y necesito que nazca de él estar presente.

domingo, abril 08, 2007

Los 10 Mandamientos de un Papá

Existen leyes fundamentales para la paternidad. Los escépticos dirían que no; que la paternidad es demasiado complicada para ser reducida en una fórmula. Pero lo cierto es que al autor de estos principios, esta complejidad fue sólo un ingrediente más en sus motivos para encontrar las guías que se necesitan. Estos son los que según mi opinión personal deben ser 10 mandamientos de un papá.


I. Papá, sé grande

A pesar de algunos cambios que se han dado debido al cambio de roles masculinos y femeninos, aún eres el hombre fuerte de la casa. Eso es lo que importa. Tu hijo espera que tengas estatura, más moral que física. No puedes evitar este rol, tienes que asumirlo. Eso no quiere decir que vayas a ser el déspota de la casa -los hijos de un déspota no son felices-, pero tampoco puedes ser una pizarra en blanco. Tus hijos quieren saber qué piensa su viejo acerca de esto o aquello. Eres el yunque en el que se fragua su futura relación con el mundo que los rodea. Sé una presencia en su vida y en sus mentes.


II. Papá, sé pequeño

Sí, parece directamente contradictorio con el primer mandamiento. Decíamos al principio que la paternidad es complicada. No seas tan grande que succiones todo el aire del cuarto; dale a tus hijos espacio para moverse, para probar sus ideas y sus fuerzas. Toma el asiento de atrás -hablando figuradamente- tres o cuatro veces a la semana. Di "quizás", "no sé" y que lo lamentas. Hay muchas cosas por las cuales pedir perdón: ira, falta de atención, ociosidad, lo que sea. Pide perdón, te sentirás como nuevo.


III. Papá, ven a casa

Las obligaciones de mantener la casa pueden alejarte de ella. Un montón de padres trabajan en turnos de día y de noche. Si ésa es tu situación, pues no hay nada más que decir, Dios te ayudará. Pero si puedes pagar las cuentas sin trabajar doble turno, tienes que estar en casa cada vez que puedas. No tienes que estar jugando todo el tiempo; ni siquiera hablando. Pero al menos estate presente. Ve a casa, nada bueno va a pasar hasta que estés allí.


IV. No seas demasiado drástico

No pongas demasiadas reglas ni muy difíciles. No hagas demasiadas líneas en la arena. Esto no significa que todo vale; hay reglas. Sólo significa que la paternidad es también improvisación y que los corazones humanos -tuyos y de tus hijos- comparten un mismo camino con un mismo compromiso. No insistas en que las cosas sean siempre a tu manera con tus hijos sólo porque en el resto del mundo no siempre hay alguien interesado en lo que dices o en lo que haces. Hay una diferencia entre autoridad y poder. Ten la primera, no abuses de la segunda.


V. No bailes delante de los amigos de tus hijos

Si quieres bailar, hazlo con mamá en privado. Hagas lo que hagas, no avergüences a tus hijos ni a nadie.


VI. Ahorra tu dinero

Seguro que te acuerdas de todos esos refranes que alaban al ahorro. Si no eres cuidadoso, tus hijos te van a mandar a la bancarrota. Piensa en el pago de su educación. En su primer auto. En la cuota de su primera casa. Aunque es cierto que el dinero no compra la felicidad, sí puede comprar un montón de otras cosas. Estate listo para emergencias.


VII. Gasta tu dinero, avaro

F. Scott Fitzgerald dijo que una característica de una mente brillante es la capacidad de tener dos opiniones opuestas al mismo tiempo (no importa que luego se haya vuelto alcohólico). Sorpréndelos con regalos de vez en cuando. Sácalos a pasear a algún lado. ¿Para qué ahorras el dinero? ¿para la universidad? tal vez no puedas ahorrar lo suficiente... Hay un futuro, y hay un presente.


VIII. Mantente en el piso

Aunque quieras participar con ellos, no te subas a una montaña rusa o a un juego del mismo tipo para sentir terror, miedo o desafiar a la gravedad. Es más fácil ser un buen padre cuando tienes los pies bien puestos sobre la tierra y tu sistema nervioso está en paz.


IX. Es SU vida, no tu segunda oportunidad

La verdad es que nos disgustamos cuando creemos ver en un niño aspectos de nuestra propia personalidad que nos enfadan. Es tentador tratar de compensar nuestras fallas en ellos. Sólo porque no fuiste un gran jugador de fútbol, no significa que él tendrá que hacerlo. Ayúdalos a seguir su propio camino, no lo tomes por ellos.


X. Ama a su mamá

Abraza a su mamá. Fuerte, seguido, y delante de ellos. Algunas veces el matrimonio termina, pero la obligación hacia una mujer no. Sé agradecido con ella. Háblale con respeto. Trata de hacerla reir. Escúchala. Puedes aprender cómo amarla.


Las armas con las cuales hemos ganado nuestras más grandes victorias, y que deben ser pasadas de padres a hijos, no son la espada y el escudo, sino la cortadora de césped, la pala, el martillo y los clavos, etcétera. Los triunfos de un papá son por tenacidad, por continuar hasta el fin. Haz entonces todo lo que eso implique. Encesta. Mete goles. Evádelos. Corre contra el tiempo. Usa todas las metáforas deportivas que te funcionen. Pero asegúrate de usar todo tu cuerpo, tu voz, tu memoria, todo lo que tengas. Susurra, grita, enójate, insiste, arregla el jardín, olvida, sé paciente, observa de cerca, disfruta.

sábado, abril 07, 2007

Kiwi!

Una hermosa historia que nos cuenta como un pequeño pajarillo lucha por sus sueños... independientemente del alto precio que tenga que pagar por alcanzarlos.




(Premiado por YouTube como el video mas adorable del 2006)